La Secretaría de Gestión y Control Territorial presentó un balance positivo de las acciones adelantadas durante 2025 para prevenir construcciones ilegales y recuperar zonas ocupadas sin autorización en Medellín. Gracias a operativos de control y vigilancia, el Distrito logró recuperar 50.472 metros cuadrados de espacio público y ejecutar 1.865 remociones en 65 puntos críticos priorizados, donde se concentra la mayor presión urbanística de la ciudad.
Uno de los factores clave para estos resultados fue el uso de tecnología, especialmente imágenes satelitales, que fortalecieron la vigilancia del territorio al permitir la detección temprana de movimientos de tierra y trazados irregulares. Esta información facilitó la activación de alertas oportunas, una llegada más rápida a los sectores priorizados y la prevención de que las ocupaciones se consolidaran, protegiendo la vida de quienes habitan zonas de riesgo.
“Estos resultados no son solo cifras: son laderas más seguras, zonas ambientales preservadas y comunidades que hoy tienen menos posibilidad de ser estafadas. Por eso invitamos a la ciudadanía a denunciar el loteo ilegal, las estafas inmobiliarias y cualquier movimiento sospechoso en su barrio. Sus alertas nos permiten llegar más rápido, evitar daños mayores y frenar a quienes se lucran del territorio sin permiso. Cuidar a Medellín es una tarea conjunta, y cuando trabajamos de la mano avanzamos hacia una ciudad más segura, más protegida y que se respeta a sí misma en cada metro cuadrado”, expresó Carlos Trujillo Vergara, subsecretario de Control Urbanístico.
Los datos del balance evidencian que las zonas con mayor número de remociones durante 2025 fueron Villa Hermosa (274), San Antonio de Prado (269) y Altavista (221). En estos territorios, donde suelen presentarse ofertas de lotes sin requisitos legales y obras sin permisos, la labor institucional ha sido fundamental para prevenir estafas y orientar a las familias.
En cuanto al espacio público recuperado, los mayores avances se registraron en áreas rurales y de borde urbano-rural: San Cristóbal (7.151 metros cuadrados), Villa Hermosa (6.444 metros cuadrados) y Robledo (6.424 metros cuadrados). Las intervenciones se realizaron en laderas, rondas de quebradas, terrenos con pendientes y zonas que no pueden destinarse a vivienda según el uso del suelo. Su recuperación contribuye a reducir riesgos y a mantener estos sectores en condiciones seguras.
Cada operativo incluyó recorridos de observación, diálogo con la comunidad y acompañamiento preventivo para explicar los riesgos y evitar nuevas ocupaciones, consolidando una presencia institucional permanente en los territorios priorizados.
El Distrito anunció que continuará fortaleciendo estas acciones mediante el uso de tecnología, mayor presencia en campo, trabajo comunitario y estrategias preventivas, con el objetivo de proteger la vida y frenar el avance de las ocupaciones ilegales en Medellín.






