En uno de los sectores más concurridos de El Poblado, en el suroriente de Medellín, la Alcaldía llevó a cabo una intervención medioambiental innovadora que convirtió una tala preventiva en un acto simbólico de vida. En reposición de un árbol retirado por riesgo de caída, se sembraron cinco palmas nativas y se transformó el tronco del eucalipto en un refugio para aves, pequeños mamíferos, mariposas, abejas y otros polinizadores.
La estrategia, bautizada Árbol Hábitat, busca replicar los procesos naturales mediante los cuales los restos de árboles que han concluido su ciclo se convierten en hogar y alimento para nuevas especies. “Estamos acompañando la estrategia Árbol Hábitat, que consiste en darle una segunda oportunidad a un árbol talado por riesgo. Este eucalipto ahora será hábitat de polinizadores, colibríes e insectos, símbolo de los servicios ecosistémicos que la biodiversidad presta a nuestra ciudad”, señaló la secretaria de Medio Ambiente, Marcela Ruiz.
Por su parte, el secretario de Infraestructura Física, Jaime Naranjo, resaltó que este tipo de acciones son soluciones basadas en la naturaleza que buscan entornos más amigables y sostenibles, siempre de la mano de la comunidad y expertos.
La jornada en Provenza dejó dos mensajes clave: primero, que las talas obedecieron a riesgos técnicos y a procesos de autorización y socialización; y segundo, que la reposición puede ser creativa y efectiva. El Árbol Hábitat quedó como símbolo de reconciliación entre la seguridad humana y la biodiversidad.
El acto contó con la participación de la Corporación Provenza, comerciantes formales e informales de la zona, la Agencia para la Gestión del Paisaje, el Patrimonio y las Alianzas Público-Privadas, la Gerencia del Centro y las secretarías de Medio Ambiente e Infraestructura Física.






