UNGRD y EPM refuerzan monitoreo y coordinación de Hidroituango ante aumento de lluvias en Antioquia

El director de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD), Carlos Carrillo Arenas, sostuvo una reunión con el gerente general de Empresas Públicas de Medellín (EPM), John Maya Salazar, y el gerente de Generación de Energía, Alberto Mejía Reyes, con el fin de evaluar la operación del proyecto hidroeléctrico frente al incremento sostenido de lluvias en el departamento de Antioquia y en la cuenca del Río Cauca.

El encuentro se desarrolló en un contexto de precipitaciones por encima de los promedios históricos y mayores aportes hídricos al embalse, situación que exige seguimiento técnico permanente y coordinación interinstitucional.

“Nuestro deber es coordinar el Sistema Nacional de Gestión del Riesgo y acompañar a las empresas para proteger la vida de los ciudadanos. Con EPM hemos mantenido un diálogo receptivo que permite fortalecer alertas tempranas, comunicación y decisiones oportunas ante cualquier contingencia”, afirmó Carrillo Arenas.

Durante la reunión se revisaron análisis técnicos actualizados sobre la estabilidad estructural y el comportamiento geotécnico del proyecto. Por su parte, John Maya Salazar aseguró que “en este momento la situación del proyecto es estable y no genera riesgo para las comunidades aguas abajo. Contamos con monitoreo permanente 24/7 y con un embalse que amortigua las crecientes, lo que nos permite tomar decisiones oportunas para preservar la vida”.

EPM explicó que el nivel actual del embalse se encuentra dentro de los rangos operativos previstos en el diseño y no representa una condición de rebose estructural. Además, el proyecto dispone de margen hidráulico adicional y de un vertedero con alta capacidad de evacuación de crecientes. El sistema de monitoreo hidrológico permite anticipar el tránsito de aumentos súbitos de caudal con varias horas de antelación, facilitando medidas preventivas como el descenso controlado del nivel del embalse y la apertura gradual de compuertas.

La UNGRD reiteró que el país enfrenta un escenario de alta variabilidad climática, con eventos hidrometeorológicos intensos que exigen preparación basada en escenarios ampliados de riesgo. En ese sentido, se acordó mantener esquemas de monitoreo permanente, garantizar márgenes de maniobra operativa ante posibles crecientes extraordinarias y activar oportunamente los planes de contingencia ante variaciones significativas en niveles y caudales.

En cumplimiento de la Ley 1523 de 2012 y del Decreto 2157 de 2017, la gestión del riesgo es una responsabilidad compartida entre el sector público y el sector privado, especialmente cuando se trata de infraestructura estratégica. Las entidades deben formular, actualizar e implementar sus Planes de Gestión del Riesgo de Desastres y asegurar la operatividad de sus planes de emergencia frente a escenarios de lluvias intensas, crecientes súbitas y movimientos en masa.

La UNGRD mantiene seguimiento permanente a la evolución del Río Cauca y a las alertas emitidas por el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam) por inundaciones, crecientes súbitas y niveles altos en distintos municipios de la cuenca.

Fortalecimiento comunitario y oportunidades de mejora

Durante los recorridos en municipios ubicados aguas abajo del proyecto, la UNGRD y EPM identificaron oportunidades de mejora orientadas a fortalecer la preparación comunitaria y la humanización de la gestión del riesgo.

Entre las recomendaciones se destaca la necesidad de actualizar y profundizar la caracterización detallada de la población, incluyendo niños, personas mayores y personas con discapacidad, con el fin de dimensionar adecuadamente las capacidades de respuesta ante una eventual emergencia.

Asimismo, se resaltó la importancia de mantener en óptimas condiciones las rutas de evacuación, los puntos de encuentro y los sistemas de alerta temprana, garantizando su accesibilidad y operatividad permanente. También se acordó trabajar de manera conjunta con alcaldías, organismos de socorro y comunidades para fortalecer capacidades locales, mejorar dotaciones básicas como botiquines y equipos de primera respuesta, y asegurar que los espacios destinados a evacuación y resguardo estén habilitados en todo momento.