La Gobernación de Antioquia expresó su rechazo ante los enfrentamientos armados que se vienen presentando desde el pasado sábado entre disidencias al mando de alias “Calarcá” y el Clan del Golfo, en zona rural del municipio de Briceño, hechos que ponen en grave riesgo la atención en salud, la educación de la comunidad y constituyen una vulneración a los Derechos Humanos y al Derecho Internacional Humanitario (DIH).
El gobernador de Antioquia, Andrés Julián Rendón Cardona, aseguró que el Ejército Nacional debe mantener su presencia en la zona rural de Briceño para garantizar la seguridad de la población campesina.
“¡Los campesinos de las zonas más lejanas de Antioquia merecen una vida segura! Desde octubre pasado el Ejército se comprometió a quedarse. Sin embargo, se retiró para cubrir posiciones en otro departamento. Al Ejército le pedimos que no se vaya hasta que garantice la seguridad de los campesinos de esa zona”, afirmó el mandatario regional.
Desde el primer momento en que se conocieron los hechos, el Gobierno Departamental convocó un Consejo de Seguridad con el fin de articular acciones con la Fuerza Pública y las autoridades competentes. En este espacio se solicitó reforzar la seguridad en el territorio y proteger a la población civil del municipio de Briceño.
Los combates han afectado de manera directa el normal funcionamiento del Centro de Salud de la vereda El Roblal, limitando la atención médica de la comunidad aledaña, debido a que el personal de salud tuvo que evacuar la zona por razones de seguridad.
Asimismo, se vulneró el derecho fundamental a la educación en 28 sedes educativas, poniendo en riesgo la continuidad académica de 375 estudiantes, quienes se vieron obligados a suspender las clases presenciales y continuar bajo la modalidad de educación semiescolarizada.
La Gobernación de Antioquia reiteró que ningún actor ilegal puede arrogarse el control de los territorios ni someter a las comunidades al miedo, el confinamiento o el desplazamiento. La salud y la educación son derechos inviolables que deben ser respetados en todo momento, conforme a los Derechos Humanos y al Derecho Internacional Humanitario (DIH).






