Gracias al oportuno reporte de la ciudadanía, el Área Metropolitana del Valle de Aburrá atendió el ingreso de un tigrillo lanudo (Leopardus tigrinus), que fue encontrado en una vía pública del municipio de Itagüí, presuntamente tras una colisión con un vehículo. Las circunstancias exactas del hecho no son completamente claras.
Una de las hipótesis que se evalúa es que el animal habría sido trasladado por terceros luego del atropellamiento y dejado en el lugar; otra posibilidad es que el tigrillo se hubiera desplazado por sus propios medios tras el impacto, aunque este comportamiento resulta poco común para la especie, debido a su naturaleza esquiva.
El animal, un macho en transición de juvenil a adulto con un peso aproximado de 1,8 kilogramos, llegó en estado crítico, con un pronóstico inicial poco favorable. Ante este panorama, se activaron de inmediato los protocolos de atención de urgencias, lo que permitió su estabilización y posterior traslado al Centro de Atención, Valoración y Rehabilitación de Fauna Silvestre (CAVR).
Durante la evaluación clínica especializada se evidenciaron hematomas en el costado izquierdo del cuerpo, lesiones en el ojo izquierdo, el párpado inferior y una pequeña lesión en la comisura labial inferior. Adicionalmente, se detectó una acumulación de aire en los tejidos de la piel a la altura del tórax, causada por una fuga desde el pulmón.
Como parte del manejo diagnóstico y gracias al trabajo articulado con el Centro Veterinario y Zootécnico (CVZ) de la Universidad CES, se le practicaron una ecografía y estudios de rayos X, fundamentales para descartar lesiones internas de mayor gravedad y orientar su tratamiento médico.
Actualmente, el tigrillo se encuentra estable y bajo monitoreo permanente. El individuo presenta comportamientos netamente silvestres, con marcada distancia frente al ser humano, oposición a la manipulación, estado de alerta constante y respuestas de huida ante estímulos, lo que indica que no presenta procesos de amansamiento ni habituación, una condición clave para su proceso de rehabilitación y futura liberación.
El tigrillo lanudo es una especie con registros previos en el territorio metropolitano, especialmente en zonas periurbanas de bosques de alta montaña. Sin embargo, su observación es poco frecuente debido a sus hábitos nocturnos y crepusculares. Se alimenta principalmente de pequeños vertebrados, aves y roedores, y cumple un rol fundamental en el equilibrio de los ecosistemas.
“Esperamos liberar este tigrillo lo más pronto posible y devolverlo a su ecosistema natural. Invitamos a la ciudadanía a conducir de manera prudente en el territorio, ya que cohabitamos con la fauna silvestre. Cada vez que identifiquen este tipo de sucesos, infórmennos a nuestra línea de emergencia para atender oportunamente las eventualidades”, indicó Alejandro Vásquez Campuzano, subdirector ambiental del Área Metropolitana del Valle de Aburrá.
La autoridad ambiental reiteró el llamado a la ciudadanía para reportar de manera inmediata cualquier encuentro con fauna silvestre herida o en riesgo a la línea de emergencias 304 630 0090, y recordó que no se deben manipular ni trasladar los animales silvestres, ya que estas acciones pueden agravar su estado de salud y poner en riesgo a las personas.






