Desde los tres hasta los 14 años, niñas y niños del territorio metropolitano han asumido una misión especial: ser protectores del agua y vigilantes de los riesgos asociados a las quebradas. Esta iniciativa hace parte de los grupos CUIDÁ, conformados por ciudadanos voluntarios comprometidos con la reducción del riesgo de desastres en sus comunidades.
Isabella Puerta, de 13 años, lleva más de la mitad de su vida participando en estos semilleros y resalta la importancia de su labor. “En el sector de Navarra, en Bello, el agua puede representar un riesgo en momentos de mucha lluvia. En nuestro territorio estamos preparados ante cualquier situación y tenemos todo el compromiso de cuidar siempre el agua”, afirma.
Los CUIDÁ están integrados por 1.070 niños y niñas que realizan seguimiento a más de 50 quebradas que podrían representar riesgos, con el objetivo de gestionarlos eficazmente y proteger el entorno. “Para cuidar el agua necesitamos tomar duchas cortas, cerrar bien la llave, aprovechar el agua lluvia y no depositar basuras en los ríos”, recomienda Celeste Gómez, integrante de CUIDÁ Navarra.
El Área Metropolitana del Valle de Aburrá destacó la labor de estos pequeños guardianes en el Día Mundial del Agua, resaltando su papel clave en la protección del recurso hídrico y la prevención de desastres, en beneficio de la seguridad y el bienestar de la región.